martes, 28 de abril de 2015

Paseo Nocturno.

Nunca había pasado por esa calle,
había olor a papas fritas
y
dos perros nos acompañaban hace media cuadra

Aun así

No aguantaba más
resistir la situación:

El viaje                        
la risa
los gritos
de
felicidad.

La dejé caer

ante
la mirada
de impresión de Diego,
de sorpresa de Pilar,
de odio de Hugo

ante
la mirada
de toda la gente
que iba pasando por la calle

entre
la piernas de Rodrigo

una mancha burdeos
empezó a teñir lentamente la vereda
mientras
una señora
sale del local desesperada

exigiendo una explicación

Yo no dije nada.

Todo era mi culpa,
no pude resistir

¿Quién manda a cargar sola
dos botellas de vino
a una pobre bolsa?

Ellos no se rindieron
y
fueron a hablar con el botillero.

1 comentario:

Gavo dijo...

uta hermano, qué perdida más dolorosa.

me pasó una vez pero con cerveza.

y la culpa fue mía y no recuperamos la pérdida.