con la confianza que merece la
palabra adulta a los cinco años
Mi propia mano
como justicia
Guié mi interminable escape hacía
una mentira
Duda
Un zumbido telefónico
una ciudad sin luces a
las cuatro y media de la madrugada
bosque incendiado de abejas y
humo de flores secas
Confusión
Fáciles, líquidas y con
consecuencias
las letras han escapado de mi
por mi tufo a pisco con bebida
Delante de ellas escapo
mujeres de colores quietos y silenciosos
La ruta, su aroma y su vector
noches-días de dónde comienza y
de cómo termina
Duda
Confesión.
Confesión.