jueves, 23 de abril de 2015

Banquita

Banquita.

Rico el pan.

Hace días, que no me sentaba a comer un pan.
Me gusta esta esquina,
pasa harta gente
y
hay caleta de ruido,
eso
me calma un poco.

La banca que me gusta
esa
que queda mirando al puente Pio Nono

Una vez
un cabro me dijo
que en el edificio de la esquina habían estudiado varios presidentes
(pa’ lo que me importa)

Lo bueno de ser un hombre de la calle,
un vago de mierda,
o
como le llame la gente

Lo bueno
es
que a la gente no le gusta mirarte

La gente mira los árboles,
los perros
el pasto
las flores
el futuro.


A mi
me gusta mirar a la gente
ver que miran

y
la verdad
me acomoda mucho que no les guste mirarme

me siento importante

me gusta mirar como son
feliz
o
triste

Pasan
caminando,
corriendo,
en bicicleta.

Feas
o
bonitas

Eso

eso es algo que nunca sabré
no alcanzó
a diferenciar
a calificar
clasificar
enmarcar
destruir
armar de nuevo

No alcanzo

Puros flashs
colores.

Yo les invento historias
a todos
a todas

a la pareja de escolares de la mano
a la vieja que me dejó unas monedas
a los pacos del retén móvil. Siempre me saludan.

Hay historias que se cuentan solas.

Denante
el cabro que tocaba el saxo en zancos en el semáforo
se sacó la chucha
un gringo lo ayudó a pararse.

Otras son más difíciles.

La señora Gloria
fue la única persona
que me miró a los ojos hoy,

yo creo
que le recordé a su hijo Carlos
y por eso

solo por eso (y caridad cristiana)
me dio 300 pesos
suficiente pa’ un pan
mas no
para una cerveza,
toda una estratega la vieja culiá

me sonrió
y
me dijo que me cuide.

-

Eso creo que pensaba
el caballero que estaba sentado al lado mío en la Banca que quedaba mirando pa’ Pio Nono
anotándolo en mi celular
mientras hacía para llegar donde tenía planeado ir

Era hora

lo miré a los ojos
le di 500 pesos
y
me confirmó que el pan estaba rico

No tengo idea si habrá comprado una cerveza.

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