jueves, 18 de junio de 2015

Estábamos en todo en contra.

En ese momento
todos levantamos las manos.
Gokú era el único que podía salvarnos.
de dejar de ser niños.

lunes, 15 de junio de 2015

Pescador de imágenes.

Martín
llegó a la ciudad
y
quedó mirando como lo hueones,
mirada perdida
cara de leso.


Martín
miró la ciudad,
como nadie había hecho.


Martín
parado en la completa ignorancia
y a una altura suficientemente alta

Martín vio.

domingo, 14 de junio de 2015

Cáncer.

Considerando que hice todo lo que Pedro Engels recomendó que hiciera, resulta bastante extraño que en realidad no haya sido una buena semana. No llegó el dinero o el amor y de hecho,  lo único que se atrevió a llegar fue el comienzo de un resfriado.
Toda esta situación me ha hecho cuestionarme seriamente mis creencias y ponerme más serio.
De hecho, he estado pensando seriamente en presentar una denuncia al SERNAC, no ver más el matinal, o incluso sacarme el pijama y ponerme a trabajar.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¡LO QUÉ EL PUEBLO NECESITA!

Bailando libres por el aire como si no les importara el viento, incluso de ésta manera los trapos rojos no podían brillar tanto como los gritos y el sonido de las zapatillas contra las calles parcialmente nubladas de Valparaíso, a unas cuadras de ahí, en el congreso los trajes y el protocolo casi encandilaban en comparación a las palabras de la Presidenta.
Eso pensaba, mientras seguíamos gastando garganta y las suelas.
Días después dijeron: ‘un confuso incidente’

Nada hay de confuso en lo que ante mis ojos pasó ese día, la primera lágrima real que derramé en una marcha. 

lunes, 18 de mayo de 2015

El umbral del dolor.

Le dolió una enormidad dejarla.  ¿Qué diría Alberto?

Si supiera que le fueron a dejar hasta el auto todas las compras del mes, seguramente diría que es un viejo cagao por dejar sólo una moneda de cien pesos a la chiquilla del empaque.

domingo, 17 de mayo de 2015

Respuesta.

Un día (noche en realidad), un poco antes de terminar el carrete, una amiga que sabe que soy un gran seguidor e investigador del género, me preguntó cuál era el mi reguetón favorito. Me fui, medio borracho y con la duda pa' la casa. Extraño. (Yo) Nunca me lo había cuestionado. La pregunta que en principio se veía inocente, empezó a acosarme, a aparecérseme en todo lugar y a toda hora, pasaron los días y mis días de infancia viendo Discovery Channel empezaron a penar: hice interminables listas donde otorgaba puntajes a las diferentes características de las canciones con el fin de poder determinar cual era mejor, fui a muchas discotecas, consulté con expertos. Estuve bastaste tiempo sin dormir, casi no podía comer, los pies me temblaban, las manos no funcionaban con exactitud. Hoy la vería, quizá ya no le importaba la pregunta que me hizo la semana anterior cerca de las cinco de la mañana, pero en ese momento lo supe mientras seguía el ritmo "yo me le acerqué, fijo la miré, le ofrecí un trago y al oído le dije que 'si estaba soltera o estaba casada' y ella me dijo que 'tranqui que nada pasaba'"  y me guiñó un ojo.

martes, 28 de abril de 2015

El bosque.

Según lo que re-pienso ahora, la joven que me atendió debió pensar que andaba muy arreglado, o quizá que soy un pobre hueón, pues insistió en más de una oportunidad a preguntarme si solo deseaba (si, así lo dijo) una entrada. Yo asentí con la cabeza. Ella se rió y dijo:
- Sala 5, justo al frente.
- Gracias - dije con mucha cortesía y cara de hueón.

Algunas veces voy solo al cine. Siempre me ha gustado esa sensación como que te atrapa: la pantalla grandota, el sonido que te mete dentro de la escena y me hace perder la atención en cualquier otra cosa. Eso, es difícil para mí, quizá por eso me gusta ir solo, me siento tan agradado que me molesta hablar, me siento como si estuviese muy mal hacerlo (las películas en casa no cuentan. El cine es uno de los pocos momentos/lugares en que podría cerrar el hocico estando acompañado, cuando estoy con alguien más, siento la estúpida necesidad de decir todas las cosas que pensé el rato que estuve solo, siento que si no lo hiciera, no hubiese servido pensarlo, sin decir que mi soledad hubiese sido un momento muerto. Me gusta mucho hablar, eso pensaba en la fila.

Entré.

Camino en descenso mientras cuento, cinco filas de adelante hacia atrás y entro alumbrando con el celular buscando el E10, asiento cerca del centro, me siento. Me sacó el gorro y la chaqueta mientras pasan los anuncios, temprano aún faltaba para la película.

Así que me puse a jugar a inventarle historias a la gente que estaba sentada cerca mío.

Adelante no había nadie, mejor. Atrás, una pareja cuarentona que vino porque les dijeron que la película era tchora, ayer botaron por Isabel Allende. A mi derecha, una joven rubia que manejaba poco el español y hablaba francés con fluidez (encontró el colmo que dieran una película francesa entre los tráiler de películas chilenas, bueno eso a mí también me dio un poco de risa), ella andaba con un cabro que al parecer no sabía mascar muy bien la papa,  era más o menos de su misma edad,  la
conoció en miércoles po' y la invitó al cine. A mi izquierda, un espacio entre mi puesto y una pareja que al parecer no era primera vez que salían juntos pero no pololeaban, se conocieron en la oficina, ella dejó su mochila en el puesto que sobraba y ahora definitivamente todos andábamos en pareja si contábamos la mochila.

Estaba re-metido en la película, me sentía bastante intrigado y
concentrado.

Debo reconocer que me sentí bastante incomodo al ver una escena donde un cura masturba a protagonista cuando éste es aún un adolescente, eso me hizo un flash en mi mente y volver por un segundo a la sala de cine.
Sentí la incomodidad de la pareja de atrás con ella comentándole algo al oído a él, la pareja de la izquierda comiendo palomitas de manera desesperada y la pareja de la derecha besándose apasionadamente.

Sinceramente la película me dijo que hay mucha gente que hace cosas que no podría entender.
Pero sinceramente, como mierda pedís atracar con un cura pajeando a un cabro chico de fondo.  Definitivamente ellos no estaban mirando la película, que desperdicio de dinero.
Hay de todo en la viña del señor decía mi abuelita.