Un día (noche en realidad), un poco antes de terminar el
carrete, una amiga que sabe que soy un gran seguidor e investigador del género,
me preguntó cuál era el mi reguetón favorito. Me fui, medio borracho y con la
duda pa' la casa. Extraño. (Yo) Nunca me lo había cuestionado. La pregunta que en
principio se veía inocente, empezó a acosarme, a aparecérseme en todo lugar y a
toda hora, pasaron los días y mis días de infancia viendo Discovery Channel
empezaron a penar: hice interminables listas donde otorgaba puntajes a las diferentes
características de las canciones con el fin de poder determinar cual era mejor,
fui a muchas discotecas, consulté con expertos. Estuve bastaste tiempo sin
dormir, casi no podía comer, los pies me temblaban, las manos no funcionaban con
exactitud. Hoy la vería, quizá ya no le importaba la pregunta que me hizo la semana
anterior cerca de las cinco de la mañana, pero en ese momento lo supe mientras seguía el ritmo "yo me le acerqué, fijo la miré, le ofrecí un trago y al oído le dije que 'si estaba soltera o estaba casada' y ella me dijo que 'tranqui que nada pasaba'" y me guiñó un ojo.
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